A salto de mata

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Nombre: Karenina
Lugar: Spain

Este es el "diario de una múltiple". Un ser despistado y con tendencias melancólicas que se alternan con escasos momentos de euforia. Una psicóloga que no cree en la psicología, lectora empedernida, fumadora compulsiva...y que ha empezado a escribir sólo como pequeña terapia

lunes, junio 27, 2005

Aviso a navegantes

Este blog permanecerá cerrado durante una semana por vacaciones de la turulata que lo escribe. No tengo muy claro que sea capaz de vivir sin mi "memoria" siete días, 168 horas, sin poder conectarme ni siquiera diez minutitos al día. No tendré conexión telefónica, de modo que no me queda más remedio que resistir. Me voy a hacer una pequeña trampa a mí misma y colocar en la maleta una radio; es un exceso dejarme de golpe sin ningún contacto con el mundo exterior. Espero que tanto tiempo a solas, sin nadie para conversar, sin ordenador y sin televisión me suponga un bálsamo y no una fuente de angustia.

Sé que suena pretencioso, pero quería despedirme porque me gusta pensar que alguno de los que visitáis a diario esta página me echaríais de menos. Allá voy, a preparar las cosas (aún no tengo nada listo) y rumbo al aislamiento. Me encantará encontrarme con vosotros a la vuelta. Después de casi un mes de "charla" diaria os echaré de menos.

Un abrazo

domingo, junio 26, 2005

Niños olvidados

Hoy no tenía pensado escribir nada. Estoy convaleciente y me cuesta moverme de la cama. Pero he tenido que bajar a la calle a por mi tabaco (ya he dicho que tengo la batalla perdida, no soy capaz ni de intentar dejarlo) y en el parque unos niños hacían escarnio de otro con un extraño síndrome psiquiátrico. Por desgracia los niños con trastornos psiquiátricos son los más desconocidos y olvidados en este país. Hay centros educativos para los que tienen una discapacidad mental (ya sea Síndrome de Down, retraso mental, o cualquier otra discapacidad) o física, pero no para los que presentan psicosis o trastornos más severos.

Son niños con una inteligencia normal y por tanto no deben estar en centros de discapacitados porque se resiente su instrucción, pero tampoco se adaptan a los colegios "normales", porque no son entendidos ni por sus compañeros ni por los profesores. Al final sólo les queda una opción: un centro privado (y aún así hay pocos) que no todos los padres se pueden permitir pagar. De todos los colegios de los que tengo noticia, el más adecuado para estos chiquillos es uno de Madrid, en Las Rozas, que es demasiado caro.

Durante años estuve en una asociación de protección de estos niños. Por más que denunciamos y luchamos no conseguimos apenas nada. Con una excepción, Galicia, la única Comunidad que nos escuchó, que aportó dinero a la asociación y que finalmente abrió un colegio adecuado y gratuito. De esto hace ya tiempo y no se ha avanzado nada. Por desgracia he tenido que tratar a muchas de estas criaturas y a sus desesperados padres. Siempre enfrentándose al mismo problema; el niño ha tenido que dejar el colegio y no encuentran otro que se ajuste a sus necesidades. Precisan de la misma formación que los demás, pero con profesores especializados y atención psiquiátrica y psicológica constante.

Me entristece mucho el tema. Todos las personas con discapacidad tienen cubiertas en mayor o menor medida sus necesidades por el Estado; los niños con trastornos psiquiátricos, no. Y la incidencia va en aumento. Creo que este gobierno hubiera hecho bien en tomar medidas urgentes para solucionar este vacío, pero no está haciendo nada en absoluto. Me parece estupendo que se preocupe por las necesidades de los gays, de los inmigrantes, de todos, pero...¿seguirá olvidando a estos niños? ¿y a sus padres?. Hay miles de criaturas en esta situación ¿ningún gobierno hará nada?. Muchos seguimos luchando para lograr centros gratuitos pero me temo que seguiremos sin conseguir nada.

viernes, junio 24, 2005

Que tu armadura se oxide

"El caballero de la armadura oxidada" es un breve libro de R.Fisher. Empecé a leerlo sin mucho interés. Un libro escrito por un estadounidense, de sólo 93 páginas y éxito de ventas en Norteamérica no me inspiraba mucha confianza. Debo decir que fue toda una sorpresa. Imagino que todos ustedes lo habrán leído; por si alguno no lo ha hecho, le diré que es una historia de fantasía, que simboliza la ascensión del hombre por la montaña de la vida. Con un sutil sentido del humor nos dice que debemos liberarnos de las barreras que nos impiden conocernos y querernos para poder ser capaces de dar y recibir amor, para no confundir la necesidad con el amor.

Conozco a un caballero que piensa que es bueno, amoroso y generoso. No vive en una tierra lejana, y esta historia no sucedió hace mucho, mucho tiempo. Como el de Fisher, mi caballero hace todo lo que suelen hacer los buenos caballeros: lucha contra sus malos y mezquinos enemigos, rescata damas en apuros, y, en lugar de matar dragones, mata ilusiones y sentimientos.
Se va a la batalla con mucha frecuencia, con gran entusiasmo, a veces incluso en varias direcciones a la vez. Pone gran empeño en ser el número uno del reino.

Querido amigo, te vendrían bien las enseñanzas de Merlín, de ardilla y de Rebeca, la paloma.
Has confundido muchas veces tu necesidad de ser querido con el amor, intentas salvar a quien no quiere ni necesita ser salvado (¿salvado de qué?, de aquello que le hace feliz pero no concuerda con tu ideología), no hay sinceridad en tu cariño a los amigos; sólo los quieres en la medida que pueden serte útiles o cuando necesitas desahogarte. Te consideras ejemplar, guardián de la moral y las buenas costumbres, cariñoso, virtuoso. Sin embargo, juzgas duramente a las personas, no encontramos tu apoyo cuando lo necesitamos, sólo tu visión de las cosas es la correcta (¿has intentado escuchar alguna vez?), muestras celos con demasiada frecuencia. Buscas éxito y reconocimiento, descuidando en el camino a quienes te queremos sinceramente, y hemos estado ahí a cualquier hora del día o la noche para darte ánimos y atender tus lágrimas.

Te queremos y nos gustaría que tu armadura también se oxidase. Extraigo del libro una cancioncilla:
"las lágrimas de autocompasión
no te pueden ayudar.
No son del tipo que a tu armadura
puedan eliminar."

Aunque no lo puedas ver debido a la visera de tu yelmo, te aseguro que te escribo con cariño y que sé que eres una persona muy valiosa. Ojalá tu armadura también se oxide.

jueves, junio 23, 2005

Me siento bien

Hoy me siento bien, muy bien. He dormido siete horas de un tirón, me he levantado sin prisa porque estoy de vacaciones en mi trabajo oficial(¡síiiiii!), he desayunado tranquila mientras escuchaba a Joaquín Sabina (me acordé de ti E.) y ahora, relajadita, voy a intentar trabajar un poco en lo que realmente paga mis facturas. El cielo está gris, sopla un viento fuerte y la temperatura es muy agradable. De vez en cuando se oyen algunos truenos que hacen temblar las ventanas. Un día perfecto para quedarse en casa aunque haya que trabajar.

Hay más motivos para que me sienta tan bien. Ayer pasé la tarde con R., el "nanotecno", y fue muy agradable. Arreglamos algunos desastres en su casa, vimos el final del partido de baloncesto (aunque perdió el Madrid, sniff), nos preparamos una rica cena con buen vino y me enseñó unas preciosas fotografías que había tomado en Kalahari. Para mí la tarde y la noche fueron perfectas, espero que sea recíproco el sentimiento.

Sigo sin tener agua caliente y me da igual.
Mi madre me reclama para que la llame y me da igual
No puedo ir a la playa y me da igual
No encuentro mis gafas y me da igual
El envío de libros sigue sin llegar y me da igual
A mi alrededor hay un caos absoluto, algo que normalmente no soporto, y me da igual
Tengo mucho trabajo atrasado y me da igual

Sólo un detalle oscurece el único día luminoso que he tenido en las últimas semanas. Debo ver a un niño que padece coprofagia (se come las heces). Aparentemente es un niño normal y su familia también. No soy la persona adecuada para tratar con la criatura, no sé qué hacer y me produce mucha tristeza. Soy demasiado sensible con los asuntos infantiles, S.¿por qué me haces esto?. Procuraré no pensar en ello hasta que llegue el momento, para un día que me siento bien...
Voy a seguir cantando "Pastillas para no soñar" mientras intento concentrarme en el trabajo. ¿Conocen la canción? es de Sabina, genial; comienza así "Si lo que quieres es vivir cien años, no pruebes los licores del placer, si eres alérgico a los desengaños...". Me uno a su recomendación "si lo que quieres es vivir cien años, no vivas como vivo yo"

miércoles, junio 22, 2005

Bestiario (continuación)

Ayer ofrecí que seguiría mostrando mi galería de personajes desagradables. Temo haber sido cruel, pero me tranquiliza saber que ellos no leerán esto, y por tanto no puede hacerles daño.
Advierto que sigo un poco espesa, por lo que las descripciones serán flojas, pero me apetece seguir. Debería incluir aquí al técnico que tenía que haber venido a arreglar mi caldera y no se dignó a aparecer. Llevo dos días esperando y nada, no vienen. Seguiré duchándome con agua fría como si estuviese haciendo penitencia por algo.
Estos son otros de los componentes de mi bestiario particular:

JM, marido de una buena amiga, a la que quiero mucho. A este personaje sería suficiente con un adjetivo para definirlo: malo. Introduce el mal en cualquier lugar al que se acerca. Tengo la suerte de no tener que verlo más de un par de veces al año; suficiente para mí. Desprecia a su mujer y a su hijo constantemente en público. En privado no sé lo que sucede, pero por desgracia me imagino lo peor. Son 120 kilos de carne repartidos en poco más de un metro sesenta de estatura. Fundamentalmente se distribuyen en la cabeza y el tronco, porque sus extremidades superiores e inferiores son extremadamente cortas. Otro rasgo que le caracteriza es el color rojo brillante de su piel (¿no se representa al demonio de color rojo? pues eso). No le parecen suficientes los desprecios, también es un ser pródigo, que se encargó de dilapidar en pocos años la fortuna de su esposa. Me merece un absoluto desprecio.

R., reconocido dipsómano. A este por desgracia tengo que verlo a diario en el trabajo. Cada vez que se excede con la bebida (a diario) sale de su interior un ser violento y amenazante. Me da miedo. En esos momentos se activa en exceso, trabaja sin descanso y no admite una sola corrección. Sólo su opinión es válida y sus conocimientos son los únicos que cuentan. Normalmente me inspira ternura, pero cuando traspasa el límite con el alcohol...tiemblo. Mejor alejarse de él. Se encarga de una sección que le va demasiado grande; al menos nos arregla los problemas informáticos.

E. "Qué taaal chicaaaa" "Uy, que moooona". Cada vez que veo su número en mi teléfono sé lo que me espera. Una hora escuchando (ella jamás escucha), mientras me repite una y otra vez lo mismo "Ayyyy, que agotamieeeeento" "nena, me he comprado cosas moníiiiisimas, pásate por aquí y las ves". No trabaja, se pasa el día ociosa o de compras y está agotada. Lo más terrible es que no se da cuenta de que los demás sí trabajamos , y que sus llamadas a las 12 de la noche para contarte sus compras son bastante molestas. Aún se permite decir que yo no tengo de qué quejarme, dado que tengo trabajo (trabajos sería más exacto) y vivo como quiero. No comment.

B. Esta mujer merecería un libro entero. No sé por dónde empezar. Es como una Preysler de provincias. Es rica, culta, mona y agradable. Pero...tremenda cuando juzga a los demás. Todos somos inmorales, si no llevamos su tren de vida es porque no nos da la gana, y "¡qué poca clase tiene la gente ¿no te fijas?". Ay, es una pesadilla. Sé que jamás me libraré de ella, porque le tengo cariño y ella a mí también. Aunque creo que si la oigo decir una vez más que determinada persona es inmoral (por cualquier cosa absurda) no lo resistiré y me pondré como una hidra, qué digo, como cien hidras.

Dejo los personajes por hoy. Esto ya debe resultar aburrido y tengo que ir a recoger el coche al taller.
Feliz día a todos

martes, junio 21, 2005

Bestiario


No, no voy a hablar de fauna ni de seres fabulosos fruto de mi imaginación. Tengo la maginación un poco seca últimamente. Voy a describir el bestiario que me rodea. No debería hablar de esto; estoy dando tantos datos personales que acabaré descubriendo mi identidad, y cualquier día me tendré que enfrentar a un "consejo familiar" o a algo peor. Tengo entendido que ya no se quema a la gente en la plaza del Ayuntamiento, ni te cosen en la manga ninguna letra identificativa, ni te encierran en una mazmorra por hablar más de lo que se considera correcto...espero que sea cierto. Estoy un poco desconectada del mundo y no sé que peligros corro por contar lo que no debo. Ahí va mi bestiario particular.

El puesto número uno se lo reservo a mi jefa. Omito su nombre. Gritona, irrespetuosa, incapaz de llevar a cabo su trabajo pero también de delegar. Maledicencia con nombre de mujer. Un ser maligno, que crea malestar en el equipo y provoca enfrentamientos entre los compañeros. "Grititos", ese dedo balanceándose ante mí cada vez que estás de mal humor (todos los días) me enferma; ¿nadie te ha dicho que es de muy mala educación?. Allá tú, voy a seguir haciendo las cosas como considere oportuno.

El vecino de al lado. Tal vez debería ser el bestia número uno. Abandonó a su perro porque no le apetecía madrugar para pasearlo; contrata inmigrantes para su empresa a los que paga una miseria y despide a los tres meses; se asoma a su terraza cuando estoy en la mía tomando el sol, para mirar con su cara de sátiro; es un bocazas, siempre hablando muy alto y cantando sus alabanzas. Tiene aspecto de cetáceo, pero con bigote y olor a brandy. Puajj

La "arsénico por compasión" (adopté el apodo de J. Marchamalo). Una señora del barrio, que me intercepta cada vez que pongo un pie en la calle, para someterme a un interrogatorio sobre mi vida." ¿Estás casada? ¿Trabajas?". "Que horarios más extraños tienes" "Hace días que no veo tu coche, ¿le has dado otro golpe?" "Ayer te acompañaba un chico, muy buen mozo". Que alguien le diga que me deje en paz, no pienso contestar a sus preguntas. De todas maneras, aunque no contesto, ella ya se ha hecho una idea de mi vida y se la cuenta a cualquiera que quiera escucharla.

La bestiecilla que regenta el café donde desayuno algunas veces. Tan mona, tan rubia, tan alta...y tan bestia. Trata a su hija con absoluto desprecio ( a mí también, pero me la trae al pairo el trato que me dé), sabe de todo y opina de todo con una inconsciencia alarmante, cuenta las intimidades de todo el mundo que para por allí sin ningún respeto, intercambia insultos con su padre sin importarle que haya clientes. ¿Por qué sigo entrando? no tengo ni idea; el café es malo, y nunca logro encontrar el periódico libre. Será que me he acostumbrado a ese ambiente arrabalero. Ver aquella cantidad de tipos babeando ante su escote me causa risa (no debería reirme, más bien entristecerme, pero a veces soy así)

Tengo más personajes en mi bestiario, pero los reservo para una próxima entrega. Hoy no estoy nada fluída y soy incapaz de describirlos con acierto. Allá voy, a enfrentarme al día, sin apenas fuerzas. He tomado astenolit, vitaminas y una aspirina, pero no hay manera, la energía no aparece. La semana que viene me voy a la montaña, a una casita perdida, en la que no hay ni teléfono. Me voy sola, sé que es la única manera de reponerme y cargarme de energías. Que tengan un buen día

lunes, junio 20, 2005

Para ti, "emperador"


Hay un momento por la mañana temprano, antes de que se haya derramado demasiada sangre, antes de que la crueldad de los fuertes haya alcanzado su apogeo, cuando los jugadores nocturnos caen dormidos al fin y se libran de su tristeza, hay un momento en el que el nuevo día parece casi inocente.
JOHN BERGER
"Lila y Flag"

Hace un rato he leído esto y me he acordado de ti. Todos los días te recuerdo, en muchos momentos. Unas veces, porque me cruzo con alguien que lleva tu perfume; otras, porque me hablan de ti; la mayoría, simplemente porque sí, porque te quise más que a nadie. Pero este párrafo parece que lo escribiste tú. Siempre te levantabas muy temprano, hacia las seis de la madrugada, y decías que a esa hora todo te parecía posible, que aún la realidad no te había golpeado para mostrarte que todo seguía igual.

Compartimos muchos desayunos; unas enormes tazas de café o de chocolate, acompañadas de rosquillas de anís que yo hacía (y que no he vuelto a hacer). Muchas mañanas de charlas, en las que te empeñabas en que volviera a dormir, en decirme que parecía un gato (¿por qué siempre decías que parecía un gato?) y que comiera más, que mi cara estaba muy delgada. Cuantas risas, siempre bajito, para no despertar a los demás.

Eras todo bondad, incapacitado para el rencor, tenías el don de multiplicar momentos, siempre un gesto cariñoso y una palabra de aliento, una mirada aguda e inteligente que traspasaba. Veías todo en mí, incluso lo que yo más quería esconder. Ahora estoy pasando malos momentos, me gustaría acurrucarme contigo, que me dijeras que todo va a ir bien, que soy la mejor, que me ayudarás en lo que haga falta...todas las frases tranquilizadoras que me decías.

No te quiero perturbar; si hay un cielo, allí estarás. Nunca hiciste daño a nadie, aunque algunas veces te lo hacías a ti mismo. Hasta en el momento de fallecer me enseñaste algo; la paz con que lo afrontaste y el apretón de manos de la despedida -sabías que todo había acabado- me dieron seguridad. Todo un señor hasta el último aliento. Nunca supe si el apodo que te habían puesto tus amigos te gustaba, pero me acostumbré a llamarte así y nunca te quejaste; ¿te quejaste alguna vez? nunca te oí ninguna queja por nada.

Descansa en paz "emperador".

domingo, junio 19, 2005

Malos modales


En el trato con la gente cada vez observo más muestras de mala educación, de falta de respeto. Me quejo de esto a mis amigos y ellos me acusan de maniática y de antigua. Les escucho decir que los jóvenes de ahora son más naturales, menos encorsetados, y que mis "manías" están pasadas de moda. Los malos modales a los que me refiero no se dan sólo entre los jóvenes, los he visto en personas de cualquier edad. No pretendo que se coma la fruta con cuchillo y tenedor (aunque lo prefiero antes que ver el zumo de una naranja goteando por las manos de un compañero de mesa), ni que me llamen señorita, en lugar de chica, cuando algún extraño se dirige a mí(me temo que es mucho pedir), ni que el suelo de las sidrerías de mi tierra pueda pisarse sin temer un accidente (¡imposible! el suelo está lleno de basura, y si pides un cenicero te dicen que tires la colilla al suelo). Pero es exigible un mínimo de buenos modales que hacen la convivencia más fácil. ¿Por qué tengo la sensación de que la grosería se va extendiendo? y no sólo eso, parece que está mejor vista que cierto refinamiento en las maneras.

Hay una serie de gestos, por desgracia habituales, que me molestan y alteran mis nervios:

- El gesto vacuno de los rumiantes de chicle. No contentos con mascar con furia hasta que les duelen las mandíbulas, hacen globos y los estallan, envolviéndote en ese olor a fresa o a menta que asquea. ¿No es posible mascar chicle más discretamente?.

- La señorita de la confitería cercana a mi casa, que, aunque nunca hemos cruzado una palabra más allá de mi pedido, me pregunta ¿qué quieres?. A ella la trato de usted, pedir el mismo trato no creo que sea un exceso.

- La ciudad en la que vivo está llena de papeleras con cenicero incorporado. ¿Por qué tirar al suelo los envoltorios, colillas y restos de pipas?.

- Los comedores ruidosos de palomitas en el cine. En los centros comerciales, las salas de cine venden todo tipo de comida. Oír la película mientras alguien come nachos crujientes, palomitas masticando como un animal, o bebe su pepsi ruidosamente, se hace difícil.

- Que me llamen por teléfono con la pretensión de una conversación larga y no pregunten si es buen momento para hacerlo.

- Que me hablen en voz demasiado alta. Por ahora no tengo problemas de audición, pero como siga la moda de hablar a gritos acabaré por tenerlos.

- Y en la Biblioteca de Asturias...eso ya es el colmo. Se habla altísimo, utilizan el móvil en la sala de consulta, comen y beben, arrancan hojas de los libros, de los Boletines Oficiales...Visitar esa biblioteca permite ver todo el muestrario de mala educación que ustedes puedan imaginar. Y, algo más, han colocado ordenadores de conexión a Internet, pero que no se te ocurra pretender hacer uso de uno para una consulta, no no , allí se va a chatear.

La lista sería enorme, pero no quiero ser acusada de intolerante. Feliz domingo.

sábado, junio 18, 2005

¡Menuda mañana!


Mal comienzo de sábado. Me he despertado a las 7 de la mañana y me he dirigido a la cocina a hacer el café; primer problema: el café se me había terminado ayer y olvidé comprar más. He salido a la calle a buscar una cafetería abierta y todo estaba cerrado. Como tampoco tenía tabaco, me encuentro comenzando el día sin café, sin tabaco y sin prensa. Además ya estoy absolutamente convencida de la maldad de los objetos inanimados: la caldera no funciona (tengo que ducharme con agua fría, ¡horror!), se me han fundido varios halógenos, no he logrado conectar el ordenador hasta hace unos minutos y el microondas ha echado chispas e inmediatamente después también ha dejado de funcionar. Hace un rato he vuelto a salir a la calle para comprobar que todo seguía cerrado. He tenido que darme una caminata de casi media hora para encontrar un sitio donde comprar el periódico, tabaco y café.

Pertrechada con mi taza y mi pitillo me he sentado aquí, sin nada que contar pero con muchas ganas de quejarme. El gato callejero que a veces me hace compañía no parecía tener mucho interés en escuchar mis quejas, así que se las suelto al ordenador. Sé que los sábados no hay apenas visitas por lo que me desahogo tranquila; imagino que mis posibles visitantes estarán dormidos y luego saldrán a disfrutar de un día veraniego.

He tenido otro pequeño problema, fruto de mi torpeza, no atribuíble por tanto a la maldad de los objetos. Subía del cuarto trastero con una hamaca para tomar el sol en la terraza y he golpeado la célula del ascensor; ahora no sube ni baja(imposible que se mueva, la puerta se ha quedado abierta por el golpe). Pensé en callarme y dejar que algún vecino se ocupara de llamar al técnico, pero me ha remordido la conciencia y he llamado yo.

Creo que por hoy ya he tenido suficientes desastres domésticos, no voy a tocar nada más. Me tumbaré al sol con un libro (no me ha llegado el envío de libros que esperaba, de modo que voy a releer "La Ciudad de los Prodigios" de Eduardo Mendoza. Si alguien no lo ha leído lo recomiendo, es muy bueno) y una gran botella de cola fría.

Espero que en la manifestación de hoy en defensa de la familia no haya problemas. Que cada uno defienda sus ideas, pero sin violencia por favor, ni por parte del colectivo gay ni por parte de los manifestantes. Tranquilidad.
Les deseo un feliz día, y cuídense de los objetos inanimados; hoy he descubierto que son absolutamente malos.

viernes, junio 17, 2005

Ciudad Juárez




Hoy he tenido que ir al médico; mis defensas están demasiado bajas y eso está haciendo que me encuentre muy cansada. Como ya es habitual, me confundí de hora; tenía cita a la 10.30 y me presenté en la consulta a las 9.30. Mientras esperaba,(hora y media de espera), estuve leyendo un suplemento dominical en el que hablaban de los asesinatos de mujeres en Ciudad Juárez, Chihuahua, en la frontera con Estados Unidos. Comenté en voz alta el espanto que me producía lo que estaba leyendo, y, para mi sorpresa, de las diez personas que estaban conmigo sólo una de ellas sabía de lo que estaba hablando

He visitado blogs mejicanos y en muchos de ellos hay muestras de rabia y tristeza por esas muertes. No sé el número exacto de mujeres muertas, porque en los distintos diarios he encontrado cifras diferentes ¿es posible que ni siquiera sepan cuántos asesinatos se han cometido?. Me quedo con el dato que da una revista mejicana: 378 mujeres en los últimos diez años. Todas ellas jóvenes e incluso alguna niña.

Son estranguladas, apuñaladas, golpeadas hasta la muerte y en ocasiones, violadas. Las hipótesis que se barajan son diversas; entre ellas se cita la grabación de vídeos y la obtención de órganos. ¿Se imaginan el terror en el que deben vivir las mujeres de esa ciudad?. Salir a la calle sabiendo que puedes ser la siguiente, o que lo será tu hermana, o tu hija, o tu amiga. El miedo de esos padres cada vez que una hija se retrasa en volver a casa.

No conozco apenas la realidad de la sociedad mejicana. Pero leyendo las noticias me entero de que Ciudad Juárez es la sede de uno de los más fuertes cárteles del narcotráfico. Y, lo que más duele, el presidente Fox minimiza la ola de crímenes y se atreve a decir que ya están resueltos. No he encontrado por ningún lado dónde están resueltos ni cómo. Los asesinos siguen en la calle y él se limita a relevar a la fiscal encargada del caso.

Me asquea pensar que la hipótesis de la grabación de vídeos sea cierta, y que algunos monstruos disfruten mirando las torturas a esas desgraciadas mujeres. No son mucho mejores los que miran la noticia y se quedan impasibles, los que ni siquiera sienten pena, dolor, los que son incapaces de imaginar la angustia que se debe vivir en esa ciudad.

Que tristeza produce, pobres mujeres y pobre país, en el que ni el Presidente ni la policía ponen todos los medios para frenar la matanza y detener a todos los asesinos. Y que tristeza que aquí haya gente capaz de leer la noticia sin sentir nada, sin que algo se rompa en su interior, sin dedicar al menos unos minutos a pensar en tanto horror.

Por las mujeres de Juárez, y por tantas otras que viven con miedo, que son golpeadas, humilladas, y que saben que en cualquier momento pueden ser asesinadas, porque, por ser mujeres, no tienen ningún valor. No pretendo hacer un alegato feminista, sólo me gustaría que dedicasen un poco de su tiempo a pensar en ellas. Y que todos, en la medida de nuestras posibilidades, hagamos algo.
"No es necesario atribuir al mal un origen sobrenatural; el hombre por sí sólo es capaz de toda clase de maldades" J. Conrad

jueves, junio 16, 2005

La sentencia


Hoy he leído la sentencia de un juicio en el que fui testigo. Una mujer muy joven fue agredida por su marido en público, mientras llevaba al bebé de ambos en brazos. Acudimos para dar testimonio cuatro personas: dos policías municipales, que presenciaron la escena desde una cafetería y salieron a defender a la mujer, un señor que paseaba a su perro, y yo. Por parte del hombre el único testigo que acudió fue su padre. La juez (no sé si debo decir jueza para no ofender sensibilidades), absuelve al marido, no encuentra indicios de agresión; las lesiones que presenta A., certificadas por el forense del juzgado y por el Hospital Central, no son fruto de haber sido golpeada( el perito de la defensa así lo considera). Entre otras razones cita que la única causa para la denuncia ha sido la mala relación entre la pareja y el deseo de ella de impedir al hombre ver a la niña.

He tenido que leer la sentencia varias veces, me parecía increíble. Estoy indignada. Es la tercera vez que se repite la agresión, las tres veces hubo denuncia y en dos casos juicio. Él siempre absuelto; ella siempre desesperada. Así seguimos, juzgando inmoral la conducta sexual de la gente, preocupándonos por lo que hace cada uno en su intimidad y con su cuerpo, mientras cerramos los ojos ante la mayor inmoralidad: la violencia de un ser contra otro.

Sigamos así, golpeando a niños, mujeres o a cualquier ser que sea más débil o que nos moleste. Y ustedes, jueces, sigan dejando libres a quienes lo hacen.

Vivo en una ciudad pequeña donde nos conocemos casi todos. La misma juez que ha cometido semejante desatino es una firme defensora de los valores tradicionales, de la familia, de la vida por encima de todo y de la "moralidad". ¿Dónde está su moralidad?¿Y su conciencia? . Parece que la moralidad se ubica debajo de las cinturas. Espero que no consiga dormir bien en mucho tiempo, que algo remueva su conciencia y le impida lucir su cara de placidez mientras las mujeres de esta ciudad tiemblan ante la posibilidad de que sea usted quien juzgue su caso. Puñetera (disculpen la expresión; estoy enfadada y las palabras que acuden a mi cabeza son mucho más groseras que la que he puesto)

miércoles, junio 15, 2005

Persiguiendo la felicidad


De nuevo una noche de insomnio. Como no puedo dejar que la tristeza se apodere de mí, voy a comenzar por ponerle remedio a la falta de sueño(remedio químico, ya he confesado mi pasión por la química) antes de que me atrape y me deje inutilizada durante todo el verano.

He estado reflexionando sobre las causas de estas tristezas sin fundamento (sin fundamento objetivo); no ha sucedido nada en mi vida que me haya llevado a esta situación . Probablemente es consecuencia de concentrarme demasiado en mí misma, de no mirar afuera; cuando me ocupo y preocupo por los demás me siento mejor, soy más indiferente conmigo misma y con mis faltas.

Lo que más contribuye a lograr la felicidad es observar a la gente, encontrar placer en sus rasgos individuales, procurar ayudar en sus intereses a las personas con las que estamos en contacto, pero sin el deseo de influir en ellas ni de asegurarnos su entusiasta admiración. Debemos cuidar de que no nos amargue la ingratitud; la entrega a otros debe ser sincera, no debe proceder de la idea de sacrificio inspirado por el sentido del deber. El sentido del deber es muy útil para el trabajo, pero ofensivo en las relaciones personales. Las personas queremos que nos quieran, no que nos soporten con resignación.

Si logramos olvidar las preocupaciones personales interesándonos sinceramente en algo, conseguiremos cierta calma y reposo, y creo que también la energía suficiente para afrontar con mejor humor las molestias de la vida cotidiana. Si nuestra felicidad ha de depender únicamente de nuestras circunstancias personales, estamos perdidos. Es muy probable que pidamos a la vida demasiado, mucho más de lo que puede darnos; y pedir demasiado es el mejor camino para obtener lo menos posible.

Me gustaría lograr que mis intereses sean lo más amplios posibles y que mis reacciones hacia las cosas y las personas interesantes sean amistosas y nunca hostiles. Cuantas más cosas nos interesen más posibilidades tenemos de ser felices, si alguna de ella nos falla podemos dedicarnos inmediatamente a otra. Empiezo a comprender el sabio consejo de mi abuela, mujer muy refranera, que me repetía con frecuencia "cuidado, nunca pongas todos los huevos en la misma cesta".

Hay que estar alerta, todos estamos expuestos a la enfermedad del introvertido, quien ante el espectáculo del mundo que se abre ante sus ojos vuelve la cabeza y se fija sólo en su vacío interior. El que vuelve la cabeza hacia dentro de sí, no encuentra nada que le atraiga, mientras que el que proyecta su atención hacia afuera puede encontrar dentro, en los momentos en que se examine, una cantidad de elementos variados e interesantes .

Interesémonos vivamente en algo, porque cuando este interés surge, desaparece el fastidio de la vida. No del todo, ni de forma permanente, pero lograremos momentos (más o menos breves) de auténtica felicidad.
Si a este interés unimos los afectos, hemos logrado ponernos en el camino adecuado para conseguir un poco de eso que llaman felicidad.

Deseo que todos consigáis ser un poco felices

martes, junio 14, 2005

Alma de Blues


Sí, alma de blues, como el título de la preciosa canción de Presuntos Implicados. Así me siento. Si alguien mira la hora a la que estoy escribiendo se sorprenderá. ¿Se ha vuelto loca? ¡Son las seis de la madrugada!. No creo haberme vuelto loca, pero no puedo dormir. Probablemente a nadie le apetezca leer cosas tristes, ni tragarse mis problemas; ya advierto en el perfil mi tendencia a los vaivenes del estado de ánimo. Parece que esta semana toca melancolía; adelante con el día, ya se irá pasando.

Tengo que daros las gracias por los comentarios de ayer. Supusieron una caricia para el alma difícil de describir. Gracias a todos por el ánimo.

Me fui a la cama reconfortada, pero no logré dormir más de tres horas. Este silencio me gusta. Suelo mirar cuántas ventanas hay encendidas en los edificios vecinos, así me siento un poco acompañada. Es extraño, hoy hay muchas menos de lo que es habitual. Seguramente han puesto algo en la televisión que los ha mantenido despiertos hasta una hora más tardía de lo normal y esta mañana se permiten la licencia de posponer la hora de levantarse. Porque que yo recuerde no es ninguna fiesta, aunque no soy de fiar; no es la primera vez que es fiesta y no me doy cuenta hasta que salgo a la calle y, después de un rato caminando, me percato de que no hay apenas gente ni coches. En esos casos, entro en un café, pregunto qué sucede, y si es fiesta me quedo a desayunar, leo la prensa y callejeo un rato disfrutando de las calles vacías. ¿Lo habéis probado? callejear cuando no hay apenas gente es muy agradable. Ves la ciudad de otra manera, me maravilla observar lo que me pasa desapercibido otros días aunque haya hecho ese mismo recorrido en muchas ocasiones.

Otro placer que me gusta paladear cuando la noche se pone terca y el sueño se resiste es llevarme un flexo a la terraza (he colocado un enchufe fuera) y sentarme a leer con un café recién hecho y un "pucho" -un cigarrillo, esta palabra la escribo en honor de mi amigo pampeano-. Lo terrible es el cansancio que arrastras durante el resto de la jornada. A veces me merece la pena, estos ratos de silencio y tranquilidad, sin actividad (demasiado temprano para hacer ruido, no quiero molestar al vecino), me resultan muy gratificantes, a pesar de que lo pague a lo largo del día.

El cansancio me está empezando a pesar. Pero pronto empieza la jornada y hay que ponerse en marcha, no hay más remedio. Os dejo un frase para la reflexión; una frase que tengo anotada desde mis años de Universidad. En realidad no está anotada más que en mi cabeza, así que es probable que no la cite literal-mas que probable es casi seguro-: "De un leño tan torcido como aquél del que está hecho el hombre nada puede salir que sea totalmente recto". Cada uno le puede dar una lectura; yo la entiendo como un aviso para la vanidad.

Feliz día.

lunes, junio 13, 2005

Echándote de menos


He abierto la caja; esa caja color salmón, con lunares y atada con un cordón de seda que un día estuvo llena de chocolates. Antes de abrirla ya sabía que me haría llorar, pero necesitaba verte. Allí estabas: tus fotos, un libro con una dedicatoria, una nota escrita por ti con mucho amor, cartas- unas cariñosas, otras un poco agrias-, y otros objetos que fueron tuyos y ahora son míos.
Te añoro tanto...Debo contarte que hay alguien nuevo en mi vida, sé que querías verme feliz y que no te molestará saberlo. Pero nunca te podré sacar de mi cabeza ni de mi corazón, ni tampoco quiero hacerlo.

Mirando las fotos he visto una muy especial. Estamos juntos sentados en una terraza; la foto nos la hizo una señora que estaba en una mesa cercana. Yo me levanté a pedirle que nos la hiciera y ella se acercó y te dijo"que se vea en la fotografía la ternura con la que le estabas hablando". Voy a ponerme a llorar otra vez. Los dos aparecemos sonriendo; tú tímidamente, yo con los ojos brillantes y cara de absoluta felicidad.

Qué distintos y qué iguales éramos a la vez. Recuerdo la primera vez que hablamos, la primera cena juntos, la primera vez que nos quisimos...¿por qué no estás? ¿alguien te necesitaba más que yo?. Me enseñaste muchas cosas, me diste tranquilidad y seguridad en mí misma, me acompañaste en momentos muy duros para mí y me quedé sin ti. Al principio sentí rabia, una rabia incontrolable, contra ti, contra todo lo que un día fue tuyo, rabia incluso contra un Dios en el que no sabía si creía o no. Se quedaron tantas cosas por decir, tantos besos por dar, tantas disculpas que no te dí; me gustaría haber sabido agradecerte todo lo que me diste sin darte cuenta de que me lo estabas dando.

Contigo supe lo que era amar de verdad, sentir tus penas como si fuesen mías, tus éxitos me hacían más feliz que los míos. Me hubiera gustado poder arreglar todos tus problemas, resolver tus dudas, protegerte de esos nubarrones que nublaban tu cabeza con tanta frecuencia...no supe hacerlo. Ahora ya no hay marcha atrás. No estás y tengo que seguir adelante.

Siempre estarás conmigo, ocupando un lugar muy especial en mi corazón. No te gustaba verme triste así que procuraré no llorar, pero cuánto esfuerzo me supone a veces. Hay canciones que no puedo escuchar porque me traen recuerdos, recuerdos muy dulces pero dolorosos; hoy voy a ser valiente y poner una de ellas en el coche cuando vuelva a casa. La grabé en una cinta que siempre llevo conmigo. No diré el título porque los dos sabemos cuál es; esa canción siempre será tuya, nuestra, y no la bailaré con nadie más. Te lo debo.

Te quiero

domingo, junio 12, 2005

Revistas femeninas


A los cardiólogos no les bastaba con recomendarnos su famosa dieta "si sabe bien, escúpelo", no, ahora también nos dicen que si no tenemos pareja el riesgo de accidente cardiovascular es mayor. Desde que lo leí me tomo una aspirina antes de dormir para prevenir tal riesgo, porque no estoy segura todavía de si "él" es o no una pareja.

Sabía que era candidata a una enfermedad pulmonar debido a mi tabaquismo. Pero gracias a las revistas femeninas me entero de que el tabaco también me producirá arrugas, celulitis, varices y me estroperará los dientes. De modo que más gastos: crema antiarrugas, anticelulítica, cápsulas de castaño de indias -según parece son buenas para la circulación-, cepillo de dientes eléctrico y frecuentes revisiones en el dentista. A esto tengo que añadir las vitaminas A y E y el Glutation para luchar contra los radicales libres y la oxidación celular. Por otro lado, como en lugar de estar corriendo por ahí estoy sentada delante del ordenador, las varices y el infarto me acechan doblemente.

Dos horas de peluquería el jueves (para estar muy mona en la cena con "él" y en la comida familiar) me permitieron hojear y ojear muchas revistas que normalmente no compro (aunque confieso mi pasión por la ropa) y darme cuenta de que necesitaba un montón de cosas que no tenía. Entre lo que le pagué a la peluquera, lo que me vendió la señorita que se ocupa del cuidado de la piel en la misma pelu y la posterior visita a la farmacia...¡ruina total!. Parece que tengo que acompañar todos esos cosméticos y cápsulas con ocho horas diarias de sueño, media hora diaria de ejercicio como mínimo y beber dos litros de agua. Si añado el tiempo que paso trabajando, arreglando la casa y el cuidado de las sesenta plantas de la terraza ¡se me fué el día!. Tendré que solicitar vacaciones o incluso una excedencia porque es absolutamente imposible que eso se pueda hacer todos los días.

Esta mañana hice la prueba: primero el ejercicio, luego la ducha (escocesa, para luchar contra la flaccidez), ponerme las nuevas cremas y hacerme un desayuno sano acompañado de las cápsulas de la belleza. Se me fué media mañana. Lo de beber agua es otro asunto, no lleva tiempo, pero no me entra, no hay manera.

Eso sí, estoy encantada con mis adquisiciones: tendré un pelo sedoso, una piel sin arrugas, las piernas sin ápice de celulitis y perfectamente depiladas durante más de cuatro semanas y los dientes tan blancos como Paula Vázquez (aunque los suyos son de mentira ¿no?). Respecto al coste de todo esto, vuelvo a recordar la canción de Joaquín Sabina, seguro que acabo atracando farmacias para arramblar con todo.

Mejor dejo de fumar y formalizo mi relación, con lo que se supone que me ahorraría todos esos potingues, además de reducir el riesgo caridiovascular y el de problemas pulmonares. Aunque...tener un hombre en casa es bastante más agotador que echarse cremas y hacer media hora de bicicleta elíptica todos los días.

Lo voy a pensar mientras leo la prensa y me fumo un pitillo.

sábado, junio 11, 2005

Tranquilidad


Estoy de vuelta en casa después de una "encantadora" comida familiar. ¡Qué felicidad volver a mi castillo!-de setenta metros cuadrados, pero mi castillo-. Silencio, orden, música bajita, mi gato callejero durmiendo en la ventana, un cigarrillo (sin que nadie me diga que no fume) y una copa de un excelente "Ribera del Duero". Voy a disfrutar de una tarde tranquila.

Ayer salí a cenar con mi ...no sé cómo llamarlo; no es todavía un novio, pero tampoco es sólo un amigo. Salí a cenar con él. Me gusta porque es bueno, inteligente, divertido, me mira a los ojos cuando me habla y no desvía la mirada cuando me escucha; no pide nada que no pueda dar, sonríe con facilidad (aunque aún no lo he visto reirse) y nunca tiene prisa. Sabe que estoy (¿estaba?) enamorada de otra persona que no está conmigo ni lo va a estar nunca, pero espera, y creo que me está atrapando poco a poco.


Es muy peculiar; le gusta inventar palabras, me habla de cosas de las que no entiendo nada (de los nanotubos, por ejemplo), es entusiasta, reconoce cualquier especie de ave, apenas duerme, y...ay, es pura ternura. Se atribuye adicciones que no tiene: al alcohol, a la coca-cola, a las vitaminas, al ordenador, a Tolkien, a los sobres de proteínas y a varias sustancias más. Nada es cierto, excepto su afición a Tolkien. Se divierte distorsionando las cosas; presentándose como un adicto, cuando en realidad no tiene ninguna adicción; fingiendo que se pondrá furioso cual hidra, y es incapaz de levantar la voz; afirmando que es un botarate, siendo como es un hombre tranquilo y un reconocido científico.

¿Me estaré enamorando de nuevo? Sería estupendo. A mi edad, y sólo he estado enamorada una vez en mi vida. Puede que él sea eso que llaman la media naranja, y si no lo es, como oí alguna vez: que sea mi medio limón, le pongo azúcar y tan feliz.

(Nota a pie de página: ¿han observado que ya tengo foto? ¡lo logré!. Ahora debería cambiar la letra porque es demasiado pequeña.)

viernes, junio 10, 2005

Tradiciones no tan respetables

No me gustan las corridas de toros, ni los sanfermines, ni las capeas, ni que tiren cabras desde campanarios, ni que maltraten a los perros. No soporto ningún tipo de maltrato, y tampoco el maltrato a los animales. Se acerca el verano y empiezan los abandonos, las fiestas de los pueblos en las que - no sé por qué razón- con frecuencia parte de la diversión consiste en hacer sufrir a un animal, San Fermín...se acerca también la época en que la lectura de la prensa me produce aún más tristeza de la que ya me causa habitualmente.

Pregunto a los entusiastas de estas prácticas las razones de su deleite con ellas. Y me hablan de tradición, y de que si no hubiese corridas el toro bravo no existiría. ¡Triste existencia! ser criado con el único objeto de que un hombre disfrazado te torture hasta la muerte. Y, respecto a la tradición, ¿son todas las tradiciones aceptables?. Los romanos echaban a los cristianos a los leones, y esa tradición fué más duradera que la nuestra de masacrar toros. Respetar y defender las cosas sólo por tradición...no me sirve como argumento.

Con esas prácticas horribles sacamos al ser bárbaro que llevamos dentro, mostramos nuestro afán de dominar al que consideramos más débil, hacemos que aflore el monstruo violento que al parecer escondemos. Si alguien es capaz de maltratar a un animal y de disfrutar haciéndolo, de contemplar un maltrato y quedarse tan fresco, de abandonar a un perro con el que ha vivido durante meses o años ¿qué no será capaz de hacer?. Ah! un amigo, buena persona y muy cristiano, me dice que son seres irracionales y que no sufren como nosotros. ¡ Aún hay gente que piensa así!. Sufren igual que nosotros, no estoy hablando de insectos, lo hago de mamíferos, capaces de sentir el dolor como un ser humano. Sienten miedo y dolor igual que lo hacemos nosotros.

Los sanfermines merecen un capítulo aparte. Me he creado un montón de enemigos por criticar esta fiesta. Ahí si me argumentan que los toros o vaquillas (no sé ni que animal es el que corre desconcertado por las calles) no son maltratados. Ya es bastante maltrato soltarlos en un ambiente que desconocen, que les aturde, en el que se caen, la gente les persigue, les golpea con papel enroscado, les tira del rabo... todo ello les supone un estrés enorme. ¿Estrés? sí, los animales son capaces de padecer estrés igual que usted o yo.

Podríamos intentar ser un poco más compasivos con ellos. Cuida la perro que vive contigo, no lo maltrates, no lo abandones por irte de vacaciones. Cada año aumenta el número de perros abandonados, sobre todo en Andalucía. En Asturias se ha condenado por primera vez a un hombre por dejar morir de hambre a sus dos perros-me alegra la noticia, parece que avanzamos un poco-.

No tengo ningún poder para luchar contra esas tradiciones bárbaras, pero sí puedo cuidar de los animales que tengo cerca. Ya no tengo perro porque se ha muerto, de modo que he adoptado un gato callejero que apareció por mi terraza muerto de hambre y lleno de pulgas. Y si presencio un caso de maltrato a un animal lo denuncio. Hasta hace poco de nada servía hacerlo, me contestaban que el animal era suyo y que podían hacer con él lo que quisiesen. La situación va cambiando, ahora la ley los protege, y puedo denunciar sabiendo que se tomarán medidas.

Dedicado a los animales que han compartido mi vida: Rufo, Leo, Sira, Néstor, Violeta y Carlitos.
Todos ellos están muertos, pero me regalaron cariño y momentos divertidísimos. Yo los cuidé con amor y ellos me dieron mucho más.

jueves, junio 09, 2005

Lámparas maravillosas para Deckard

Leer es una aventura, una fuente de conocimento, de libertad, de placer. Las estadísticas más recientes dicen que un cuarenta por ciento de los españoles no han leído nunca un libro. No sé si son ciertas o no, me parecen demasiado funestas para creer en ellas. Una de las excusas que con más frecuencia he oído de la gente que no lee es que no tiene tiempo, que el trabajo es demasiado agotador y al llegar a casa relaja más ver un rato la televisión que leer. Eso es lo más triste, que leer se vea como una obligación, como algo impuesto, cuando en realidad debería paladearse como uno de los mayores placeres de la vida. Rosa Regás, una escritora a la que admiro después de leer su "Viaje a la luz del Cham", decía que tarde o temprano tenemos que renunciar a muchas de las cosas que nos gustan: las grandes comidas, el vino, los cigarrillos, el sexo...pero que eso no ocurre con la lectura. Es un placer al que no tenemos que renunciar ni por problemas de salud ni por edad. Aunque falle el sentido de la vista puedes seguir disfrutando de la lectura; Raquel es ciega y sin embargo una gran lectora - en sistema Braille, por supuesto-

Un libro es un buen compañero para pasar la gripe, para un día en la playa, en las horribles tardes de domingo (me resultan odiosas desde la época escolar), en los días lluviosos y fríos del invierno en que no puedes salir de casa, en los momentos tristes en que sientes que todo el entorno se te ha vuelto hostil, también cuando estás contento y simplemente quieres disfrutar. Es el mejor antídoto contra la soledad, contra el aburrimiento y el hastío, contra la intolerancia y, sobre todo...contra la ignorancia.

Esto va para tí, Deckard. Huy, no me malinterpretes. Te lo dedico porque sé que te gusta la lectura, que disfrutas tanto como yo con ella, y agradeces que te recomienden libros. Te señalo algunos que me gustan especialmente, aunque la mayoría ya los habrás leído - no son novedades editoriales-, y me dejo un montón sin nombrar para no resultar excesivamente pesada.

"La Educación Sentimental" y "Bouvard y Pécuchet" de Flaubert
"La Forja de un Rebelde" de Arturo Barea
"El Corazón de las Tinieblas" de J.Conrad
"Terapia" de David Lodge
"La Trilogía de Nueva York" de Paul Auster
"La Ciudad de los Prodigios" de Eduardo Mendoza

No sigo porque voy a hacer una lista interminable que acabará por aburrir. Y a tí,T.,que dices que tu biblioteca es una cárcel circular que amenaza con aplastarte ¡ánimo!. Nunca lleva reloj, no conduce, jamás se ha puesto una corbata, no tiene televisor ni móvil, no lee las noticias, su nevera está siempre vacía y sus duelos por amor son eternos. Y es un gran escritor y un buen amigo


¿Esto es exhibicionismo?


Acabo de encender el ordenador. Son las 9.15 de la mañana de un nuevo día soleado. He abierto el blog sin tener ni idea de si iba a escribir o no, y en caso de hacerlo, tampoco había pensado sobre qué me gustaría escribir. Me he levantado con una canción repitiéndose en mi cabeza, una de Mocedades, "la otra Esapaña, la que huele a caña, tabaco y brea...". Siempre me ha gustado mucho esa canción e incluso me emociona.

Hay una razón para ello, la letra me reucuerda a mi padre, gran amante de la mar. La mar, siempre en femenino, nunca el mar. Decía que si lo nombrabas en masculino estabas hablando del mar en el que se bañan los turistas, un mar sin vida, una extensión de agua sin más. Para él la mar siginficaba mucho, era su vida; le gustaba mirarlo, le gustaban los peces ("peixes" los llamaba), se preocupaba por cómo lo estábamos esquilmando, me hablaba del sónar y el radar, de las artes de pesca, del comportamiento de los delfines, de grandes naufragios ocurridos cuando él era niño, de tantas cosas relacionadas con la mar...

No sé por qué he empezado a contar esto. Hoy no me sentía con ganas de escribir, por lo que me dediqué a leer los comentarios que me habían dejado. Me he encontrado con uno, firmado por alguien llamado Malkovich (¿me habrán pillado? siempre digo que es mi actor favorito), en el que me llama exhibicionista y me dice que mi vida se ha quedado pequeña y he encontrado en Internet la corte que toda reina necesita (creo que no lo estoy citando exactamente, pero no tengo el comentario delante) y en su despedida me avisa "te vigilo". No he dicho a nadie de mi entorno que tenía un blog, para no dañar con lo que pudiera contar, y porque sabía que escribiría de cosas personales de las que sólo podría hablar desde el anonimato.

Acepto la crítica, puede que lo que escribo sea puro exhibicionismo; no lo había pensado, pero tampoco me importa demasiado. Escribo porque me gusta, y en cada momento cuento lo que se me ocurre, lo que me sucede o lo que me apetece. Lo que sí me ha asustado es esa amenaza, "te vigilo". Querida neurona replicante, Malkovich, no me vigiles; no tengo ni idea de quién eres y sentirme vigilada me produce auténtico horror. Harás que ya no me divierta escribir y que ande con pies de plomo, pensando mil veces antes de ponerme ante el teclado.

Hasta ahora he contado las cosas sin pensar demasiado (¿pensarrrr? déjenme escribir de lo que quiera, ya tengo que pensar bastante en el trabajo, y este blog lo utilizo para descargar mis preocupaciones y para relajarme) pero si sé que alguien me vigila, "¡se acabó la diversión!, llegó el comandante y mandó parar". No me molesta que me juzgues, hazlo siempre que quieras, pero no me digas que me vigilas, harás que mi "angst" se dispare. Ya me he destapado, he comentado que dependo de ciertas pastillas para vivir. No padezco psicosis paranoide, así que, por favor, no hagas que tenga que añadir ese trastorno a los que ya tengo.

Malkovich, has logrado que me asuste un poco escribir. Mejor cuelgo el cartel de cerrado por vacaciones hasta que se me pase el susto. Pero antes quiero mandar un fuerte abrazo, cargado de cariño, a J., mi amigo pampeano. Un ser de inteligencia privilegiada, gran sentido del humor, afectuoso, y que ha entrado en mi vida de manera inesperada, por un error que cometí fruto de mi despiste y que él acogió sin molestarse, haciendo que yo misma me riera de mi fallo.

Desde esta ventanita al mundo que me proporciona Internet, gracias J. Eres un gran tipo.

miércoles, junio 08, 2005

He abierto el correo de mi madre




He tenido que abrir el correo de mi madre. La razón no fué que me comiera la curiosidad, es que me llamó por teléfono preguntando si había leído su correo y urgiéndome a que contestara. Así que antes de enfrentarme a una charla de una hora preferí decir que tenía prisa y prometerle que leería el mensaje inmediatamente. Lo he hecho.

Ya sé de quién he heredado mi incontinencia ante el teclado. Válgame Dios, no es un mensaje, es el equivalente a una carta de tres folios. Me hace un resumen de las noticias de la prensa (¿esta mujer cuándo duerme? se lee cuatro periódicos al día, más los que mira en Internet), me cuenta la irritación que le producen la mayoría de ellas, me pregunta si tengo acompañante (¿acompañante? ¿para qué? ¿he olvidado alguna boda familiar?) y...mi peor temor se confirma: reunión de familia.

Hasta que llegué a saber cuál era la razón de "tu madre quiere hablar contigo" me he tragado un montón de párrafos sin apenas signos de puntuación, sin ningún punto y aparte y sin mis gafas, que no encuentro por ningún lado. Escribe a tal velocidad que ni se para a puntuar el texto, por más que le digo que si no lo puntúa me pierdo el sentido de muchas frases.

Asunto de la reunión: fin de carrera de un sobrino. No me ha quedado más remedio que llamarla por teléfono.

- Mamá, ¿cómo vamos a celebrar el fin de carrera si aún no ha acabado los exámenes y no tiene las notas de los que ya ha hecho?
- No sea pesimista, X, A. es muy listo y seguro que aprueba todo en junio. Vienes seguro ¿verdad?
- Sí, mamá,voy seguro. ¿Por qué preguntas que si tengo acompañante?
- Hija, ya no tienes edad de seguir sola. Va siendo hora de que tengas un acompañante fijo
- ¿Qué? no te entiendo nada
- No entiendes lo que no quieres, pregunto que si tienes ya un novio estable.

Resulta que llama a los novios "acompañantes". Nunca deja de sorprenderme, creo que eso no se lo había oído antes. Le digo que he empezado a salir con un chico, pero que sólo nos hemos visto cinco o seis veces, y que ya se verá. Rápidamente pregunta a qué se dedica, cuántos años tiene, si está soltero o separado, y apostilla ¿no será mariquita eh?. Pensaba decirle que ya no se puede decir mariquita, según lo que he leído hoy en caraacara, pero si se lo digo me preguntará dónde lo he leído y visitará el blog de sinretorno, y desde ese puede que el mío, en cuyo caso ¡estaría perdida!. Me he callado y la he dejado que siga diciendo mariquita. Disculpas si ofendo a alguien.

Hasta que descubrió Internet escribía cartas a los periódicos y a Telva, opinando y mostrando su disgusto con muchas de las noticias. Ahora, por suerte, se divierte más leyendo cosas en el ordenador, y mandando mensajes a sus hijos y a sus nietos. Sólo espero que alguno de ellos no le recomiende empezar un blog, porque entonces se acabaron mis desahogos. Desde que falta mi padre tiene mucho tiempo libre. Va a misa a las 8 de la mañana, visita a mi padre para charlar un rato con él, y luego se le pasa el día entre leer la prensa en papel y la prensa digital.

La reunión es el sábado, necesitaré un ansiolítico para enfrentarme a eso, o como me han recomendado por ahí, un litro de tila y unas cápsulas de valeriana. ¿A alguien se le ocurre una buena excusa para faltar?



Cuando no es una cosa, es mi madre


Esta frase la leí en algún sitio, pero como es habitual en mí, no recuerdo dónde. Me la apropié enseguida. Cuando todo va bien, estoy tranquila y nadie me fastidia...aparece mi madre para remediarlo. Mamá, lo siento, pero no miento; aún así me alegro que no vayas a leer este post, porque, aunque me desesperas, prefiero que no lo sepas. (¿Y si por casualidad lo lee? glub, es adicta a Internet y nunca se sabe quién puede aparecer por aquí)

Otra frase, pero esta vez sí sé quien es el autor; "la felicidad es tener una gran familia, cariñosa, diligente, que se preocupe por uno y esté unida, pero en otra ciudad" G.Burns. Si conociesen a mi madre y a mis hermanitos estarían de acuerdo conmigo.

Entre los correos electrónicos que recibí estos días, y a los que aún no he respondido (¿alguien tiene tiempo y ganas de responder a todos los correos?) hay uno que todavía no he abierto. Pospongo el momento de hacerlo temiéndome lo peor; aparece con el título "tu madre quiere hablar contigo". Ay, antes con desconectar los teléfonos era suficiente, aunque de vez en cuando la muy ladina me llamaba al trabajo, pero ahora se ha comprado un ordenador, y ya no tengo escapatoria. Cada vez que recibo un correo suyo me pongo a temblar, espero lo peor y siempre es peor de lo que esperaba. ¿Y si me convoca a una reunión familiar? ¿me escribirá de nuevo sus quejas porque no llamo lo suficiente? o, peor todavía, ¿volverá a recordarme todas las veces que he metido la pata en mi vida?.

Decidido, no abro ese correo. Si realmente fuese algo urgente me hubiese dejado un mensaje en el contestador - que tampoco he escuchado, ay,ay,ay, mi nerviosismo va en aumento-. No soy una mala hija ni ella una mala madre, pero no nos entendemos . Tiene otros cuatro con los que se lleva estupendamente, así que creo que con mantener cordialidad en nuestras relaciones es suficiente. Yo nunca le reprocho nada y ella a mí sí; de esa forma nos va bien y no discutimos nunca.

Según ella:
Nuca tengo los amigos adecuados; "este chico es mariquita" "S. come con la boca abierta" "vaya, ¿dónde has encontrado semejante zoológico?"
No me peino bien; "retira el pelo de la cara", "nena, vete a la peluquería", "tienes el pelo como el de un león"
Soy una irresponsable ;"no tienes sentido común" "¿qué haces en casa a esta hora? ¿no has ido a trabajar hoy?", "nunca harás nada de provecho"
Estoy demasiado delgada ;"esta chiquilla está anoréxica" "¿no te llega el sueldo para comer" "estás espantosa con esas clavículas tan marcadas" ( no tengo ni idea de cómo cambiar mis huesos, además las heredé de ella)
He estudiado demasiado y no he sabido aprovecharlo; "para tan poco viaje no hacían falta tantas alforjas", "tanto premio y mira, no veo que prosperes nada"
Soy medio autista ; "no hablas nada, no tendrás nada que decir", "esta hermana vuestra es autista, no se entera de nada", " B. dile a tu hermana pequeña (yo) que despierte, que está en las nubes".

Eso es una pequeña muestra de sus opiniones. Tengo más, jeje, ella cree que soy autista y no me entero de nada, pero vaya que me entero, lo que sucede es que con el papel de estar en las nubes me va de maravilla. También cree que debería estar casada, que a mi edad vida hecha o deshecha, que leo demasiado (ella también), que me gustan más los perros que las personas (no es cierto, no son dos compañías incompatibles)que veo poco a mis hermanos, que la vida se me está escapando sin que me de cuenta, que gasto en exceso, que fumo sin medida, que como demasiados dulces, que no me arreglo lo suficiente, que soy "un poco rojilla" (es falso, soy votante del PP, no lo escondo; funda su opinión en que no escucho la cadena COPE), que que que...

Puff, decidido, no abro el correo. Ya lo abriré mañana. Hoy hay un sol maravilloso y no dejaré que me estropeen el día. Parece que el tiempo va a cambiar y se prevén lluvias; en esta tierra el sol es un bien tan escaso como en otros lugares el agua, no aprovecharlo sería como despreciar un regalo.

Prometo contestar a la cartita materna, decirle que estoy muy bien y que la quiero mucho; que he engordado un poco y que he ido a la peluquería. ¿Ven como no soy una mala hija?

martes, junio 07, 2005

Psicología y química.



He puesto en mi perfil que soy una psicóloga que no cree en la psicología; creo que tal y como lo expresé puede llevar a errores. No soy psicóloga, aunque sí he estudiado psicología, he sido buena estudiante, he leído mucho sobre el tema, he escrito algunas cosas (por encargo, sin ningún interés y que es mejor olvidar) y he ejercido algunos años. Todavía en la actualidad llevo algún caso en el gabinete de una amiga, siempre que me parezca que puedo ayudar en algo al cliente (rara vez me lo parece). Pero mi profesión no es la psicología sino los libros; no me siento psicóloga, no creo en la eficacia de las terapias "de libro" y para colmo soy una firme defensora de la química.

En mis años de Facultad se discutía constantemente si la psicología era o no una ciencia. Pobres ingenuos, éramos tan jóvenes que la mayoría opinaba que sí; debo reconocer que yo jamás defendí esa opinión, me adhiero a los "buenistas" (aclaro, seguidores de Gustavo Bueno y su "Cierre Categorial") en que es una tecnología.

Vuelvo a la química. Mis amigos me critican siempre por mi fé ciega en ella. Sé que tengo pasión por el estudio de las hormonas y los neurotransmisores, sé que llego a ser irracional, reconozco que nuestros genes reacccionan con y contra el medio, que lo importante no es nuestra química si no la regulación de los niveles de la misma...¿y bien? . A diferencia de la mayoría de ellos, no conozco las terapias psicológicas y las faramcológicas sólo por su estudio, las he probado en mí misma.

Ya he dicho que tenía ciertos vaivenes ciclotímicos ; otros los llaman sus montañas rusas y a mí me gusta decir que mi ánimo es como la orografía de mi tierra (aunque estoy más tiempo en los valles que en las cimas). Esto va unido a otros pequeños trastornos que no contaré por ahora, no vaya a ser que asuste a alguien. He estado en contacto con diferentes profesionales, y tras muchos años de ensayo y error, he llegado a la conclusión de que lo único que me ayuda es la "quimioterapia" : las pastillas . Ellas regulan mis niveles de serotonina, me ayudan a dormir, mantienen ni ánimo dentro de un nivel aceptable de estabilidad. Ningún psicólogo ha logrado eso.

Sólo tengo una pega, ¡qué difícil es a veces conseguir las recetas! . Más de una mañana he estado esperando una hora para que me den el papelito verde con el que comprar una caja mágica que apenas me dura una semana. ¡Y qué intransigencia la de mi farmaceútico! pocas veces me adelanta los medicamentos.

A este ritmo acabaré como en la canción de Sabina, atracando farmacias, o bien imitaré a Nietzsche, que falsificaba recetas (es mi sueño dorado).

Se me puede objetar que dependo de un blister o de un frasco para vivir. ¿Hay alguien que no dependa de algo?. Todos necesitamos un punto de apoyo, un anclaje, el mío es la química.

Me disculpo si he escrito sin ningún orden y está todo un poco embarullado, es un fiel reflejo de mi caótica cabeza.

lunes, junio 06, 2005

La misma era de todos los veranos


Estoy agotada, he dormido solamente tres horas y no creo que así pueda soportar el día. Me temo que hoy trabajará Rita, porque yo no podré.

Ayer por la tarde vinieron a casa cuatro amigos a tomar sidra en mi inmensa, y ahora sucia, terraza. Se supone que nos reuníamos para despedir (por tercera o cuarta vez en las últimas dos semanas) a uno de ellos que se va a vivir a Madrid . La cabeza de todos ellos daba vueltas al mundo (en menos de 80 días) cual rosa de los vientos, decidiendo dónde irían de vacaciones. Durante la semana ya habían comprado en Coronel Tapioca el disfraz de turista; a saber, pantalones desmontables, camisetas, sandalias y un sombrero(¿¿). Lo más curioso es que J. , que tiene prácticamente decidido que se irá a Argentina en agosto, haya comprado el mismo disfraz. Es despistado, y tal vez no pensó que allí es invierno, y que en la zona concreta que se propone visitar probablemente le sería más útil un traje de oso polar.

No importa. El caso es que cuando me quedé sola empezé a pensar en las vacaciones de cuando era niña. Nos íbamos los cinco hermanos, los abuelos maternos, Manolita (la señora que ayudaba a mi madre en el cuidado de sus crias), Rufo (el perro) y Restituto (el canario). Como las tres pequeñas se suponía que teníamos problemas pulmonares -que desaparecieron misteriosamente al crecer- el viaje nunca era a la costa, siempre fuimos a Castilla. Éramos demasiados para un coche, de modo que mi padre alquilaba una furgoneta, conducida por un señor que fumaba ducados sin parar, y allí nos metía a todos junto a los mil trastos que llevábamos.

Vernos llegar debía ser todo un espectáculo en aquel pueblo. Aquella furgoneta enorme, llena de niños gritones, animales, maletas...parecíamos un circo ambulante. Y de aquellos veranos tengo los recuerdos más felices de mi infancia. Allí no había disciplina, mi madre se daba vacaciones también y nos dejaba hacer lo que nos diera la gana. Saltaba desde mi cuarto al patio, ensartaba babosas en palos- era un ser bárbaro-, pasaba el día descalza en la era, me subía en los trillos, trepaba a los árboles, me atiborrraba de chocolate...vivía como no me era permitido el resto del año. Nos quedábamos durante dos meses, en los que me volvía casi salvaje.

Cuando los dos hermanos mayores empezaron la Universidad dejamos de ir. A ellos ya no les apetecía, y a mi madre el mero hecho de pensar en movilizar a toda la prole, y además sin la colaboración de los mayores, ya la agotaba. Nunca las vacaciones volvieron a ser igual. Jamás volví a tener la misma sensación de libertad.

Pronto me quedo de vacaciones, y encantada de hacerlo, porque no me gusta tener que ir a trabajar, pero ya no las disfruto como entonces. Siempre hay mil cosas pendientes por hacer, gente de la que ocuparse, tareas autoimpuestas. Me encarcelo yo misma.

Si tuviera hijos me gustaría que disfrutaran vacaciones como las que yo tuve. Sin horarios, sin tareas, en contacto con cosas que no conocen durante el resto del año. Sin preocuparme de buscar destinos exóticos ni diversiones especiales para ellos. Los niños se divierten con cosas muy sencillas.

Pero no los tengo, es una pena. O no, no creo estar capacitada para cuidar de nadie, ni siquiera de mí misma.

domingo, junio 05, 2005

Un eficaz antídoto contra la infidelidad

Me han dicho que intente escribir posts breves, no creo que siempre lo consiga. Escribo lo que me apetece y sin pensar apenas, así que saldrán largos o cortos dependiendo de mi ánimo.

Anoche llegué a casa más tarde de lo habitual, y , como aún así, o tal vez por eso, no me podía dormir, me dediqué a poner un poco de orden en una de mis estanterías. Y encontré algo que no recordaba sobre la infidelidad.

Si escucho a mis amigas, hermanas, a mi peluquera, a la chica del estanco, a mis compañeras de trabajo...en fin, a todas las mujeres que me rodean, no existen hombres fieles. Todas ellas, o tienen serias dudas o bien la certeza de que sus parejas les han sido o les son en este momento, infieles. Resumo a continucación lo que encontré entre mis papeles acerca de la infidelidad animal.

Los campañoles de la pradera (???), roedores que habitan en las tierras bajas del medio oeste de EEUU, son monógamos; viven toda la vida con su pareja. El secreto de su fidelidad (el resto del los roedores son promiscuos y malos padres) está en una secuencia de ADN -el promotor- que acompaña al gen del receptor cerebral de la vasopresina. Esta hormona, junto a la oxitocina rige en buena medida la conducta sexual del animalito en cuestión.

Los científicos han insertado en el ADN de ratones de laboratorio (infieles y promiscuos) el promotor y el gen de la vasopresina, y han conseguido que nacieran ratones que se muestran tiernamente solícitos hacia sus hembras y colman de atenciones a su prole.

Si la fidelidad depende de la recepción cerebral de la vasopresina y de otra hormona, la oxitocina...saquen ustedes conclusiones. Si han diseñado fármacos para regular nuestros niveles de serotonina, de estrógenos, y de sabe Dios cuántas cosas más...¿quién sabe? tal vez encontremos el elixir del amor eterno y un antídoto contra la tentación.

Se lo diré a mis amigas.

Emocionada

Vaya, resulta que soy una sentimental. Anoche, cuando llegué a casa tras haber ido al cine y a cenar con una amigo, encendí el ordenador, y para mi sorpresa tenía varios mensajes de bienvenida. Me emocioné. Hablo (escribo) para mí misma y conmigo misma, pero recibir tal cantidad de ánimos es más de lo que esperaba. A todos os conozco por vuestros blogs; al inmoderado y "políticamente incorrecto" sinretorno;al dulce y amable Deckard;a Carol, "la teóloga" -alguien te llamó así-; al divertido y agudo centollo; y a tí batman, que aunque sé que no tienes blog, te identifico como el fotógrafo. Más de una vez he leído la frase "Batman, help, las fotos no salen" o "Batman, tío, más fotos y buenas".

Gracias a todos por vuestra bienvenida. Pero debo dárselas especialmente a Deckard, por animarme a empezar este blog, por su consuelo, por su dulzura y porque ha sido muy paciente con mis peticiones reiteradas de ayuda, contestando siempre de forma clara y comprensible. Mil gracias Deckard.

sábado, junio 04, 2005

Hoy comienza mi vida de blogger

Por fin me he decidido a empezar un blog, siguiendo las recomendaciones de algunos amigos. En principio lo voy a utilizar como terapia para mis vaivenes ciclotímicos. Creo que tengo poco que decir y me temo que nada interesante que contar. Además, esto es más difícil de lo que me habían dicho. No sé colocar foto, la mayoría de la información está en inglés...puff, espero que no me suponga una nueva fuente de estrés, en lugar de la pretendida terapia. Si algún ser despistado cae por aquí y me presta su ayuda, lo agradecería sinceramente.

Aviso a navegantes, soy de la opinión de que no debemos esforzarnos en tener una visión agradable de las cosas, porque mirarlas con escepticismo es aproximarse más a la verdad. En próximos posts, si alguien los lee, comprobará que es cierto.


Hace algo más de un año perdí las tres cosas que más quería, mi padre, mi perra y mi amor (el orden en que las escribo no se corresponde con el orden temporal sino con el sentimental), toqué fondo y reboté. Así que ahora no miro hacia atrás, porque algo puede estar persiguiéndome -no sé quién dijo ésto-. Considero un privilegio haber tenido el padre que tuve; por desgracia, mi madre es su antítesis. Conoce con una seguridad infalible el instante en que se me puede herir; su trato me provoca verdadero horror.

Refugiada tras un nombre ficticio he contado cosas demasiado íntimas. Está bien, me siento mucho mejor.