Calumnia, que algo queda
Esta frase se la oía constantemente a mi madre cuando era niña. Nunca permitía que habláramos mal de nadie, porque nos decía que aunque fuera mentira lo que decíamos, quedaría en la memoria de la gente, y más de uno nos creería. Pues sí, mamá, tengo que darte la razón.
Quien haya seguido el blog, recordará a la querida vecina "arsénico por compasión", la reportera más dicharachera del barrio, como la llamó Deckard. A más de uno le inspiró ternura este personaje que incluí en mi bestiario particular. De hecho yo misma sentía por ella cierto aprecio y hasta compasión. Pero...ya no. Ahora soy yo el blanco de su lengua afilada y difamadora. ¿La última noticia que ha comunicado a quien la haya querido escuchar? eso sí, con su aire solemne de gran señora y con absoluta seguridad en lo que dice. La vecina que tiene la terraza llena de plantas, sí, sí, la chica que vive sola, "Ay, qué disgusto, vamos a tener que hacer una reunión de comunidad porque es una meretriz. Recibe hombres en casa". Contando esto corro el riesgo de que alguno de vosotros crea que lo soy, aunque la verdad es que lo dudo. La vecina de las plantas soy yo. No le ha parecido suficiente decir que soy una cortesana (me ahorro pronunciar la palabrita que ha dicho ella) si no que, como en ocasiones he tenido que atender a alguno de los chicos que están a tratamiento con metadona, ha decidido que yo también tomo metadona "y a saber si no se pincha también".
Tendré que ir a hablar con ella para pedirle que deje de difamarme, pero no sé cómo abordar el tema. Dado que le parecen raros mis horarios, que me ve bien vestida, y que no tengo marido...hala, ya está, soy una chica de alterne. No lo soy, por suerte no lo necesito, pero la pena es que no sé de dónde ha sacado que recibo hombres en casa, qué más quisiera yo, con lo poco que ligo...Supongo que ve a mis amigos cuando vienen a tomar algo conmigo a casa, y de vez en cuando nos juntamos unos cuantos en la terraza a tomar unas botellas de sidra, pero no solemos armar follón, y además hay gente de los dos sexos.
Jamás he tenido que pasar por semejante situación, y siento hasta vergüenza de ir a pedirle explicaciones. Por supuesto que no soy una santa, pero no tengo comportamientos que no sean los normales de una persona de mi edad. Trabajo, salgo de vez en cuando, he tenido novios, recibo amigos en casa...vamos, conductas aberrantes ¿no creen?. Supongo que será mejor que me dedique a hacer vestiditos de ganchillo para los santos de la parroquia, a los que ella tanto quiere (lleva tantos colgando del cuello que se está quedando encorvada por el peso). Esa es su caridad, va a misa diaria pero difama a al gente alegremente, sin importarle las consecuencias.
Feliz día. Voy a comprarme unas agujas de ganchillo y ponerme a la tarea. Lo monísimo que va a quedar su adorado San Antonio con el vestidito que le voy a hacer (¿tiene que ser marrón? no sé, se lo preguntaré a la "arsénico"). Aunque no creo que le guste mucho que una hetaira teja vestidos para sus santos (da igual, tampoco sé tejer...). Y me repito, cristobenditoquépaís

