A salto de mata

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Nombre: Karenina
Lugar: Spain

Este es el "diario de una múltiple". Un ser despistado y con tendencias melancólicas que se alternan con escasos momentos de euforia. Una psicóloga que no cree en la psicología, lectora empedernida, fumadora compulsiva...y que ha empezado a escribir sólo como pequeña terapia

viernes, septiembre 16, 2005

Calumnia, que algo queda


Esta frase se la oía constantemente a mi madre cuando era niña. Nunca permitía que habláramos mal de nadie, porque nos decía que aunque fuera mentira lo que decíamos, quedaría en la memoria de la gente, y más de uno nos creería. Pues sí, mamá, tengo que darte la razón.

Quien haya seguido el blog, recordará a la querida vecina "arsénico por compasión", la reportera más dicharachera del barrio, como la llamó Deckard. A más de uno le inspiró ternura este personaje que incluí en mi bestiario particular. De hecho yo misma sentía por ella cierto aprecio y hasta compasión. Pero...ya no. Ahora soy yo el blanco de su lengua afilada y difamadora. ¿La última noticia que ha comunicado a quien la haya querido escuchar? eso sí, con su aire solemne de gran señora y con absoluta seguridad en lo que dice. La vecina que tiene la terraza llena de plantas, sí, sí, la chica que vive sola, "Ay, qué disgusto, vamos a tener que hacer una reunión de comunidad porque es una meretriz. Recibe hombres en casa". Contando esto corro el riesgo de que alguno de vosotros crea que lo soy, aunque la verdad es que lo dudo. La vecina de las plantas soy yo. No le ha parecido suficiente decir que soy una cortesana (me ahorro pronunciar la palabrita que ha dicho ella) si no que, como en ocasiones he tenido que atender a alguno de los chicos que están a tratamiento con metadona, ha decidido que yo también tomo metadona "y a saber si no se pincha también".

Tendré que ir a hablar con ella para pedirle que deje de difamarme, pero no sé cómo abordar el tema. Dado que le parecen raros mis horarios, que me ve bien vestida, y que no tengo marido...hala, ya está, soy una chica de alterne. No lo soy, por suerte no lo necesito, pero la pena es que no sé de dónde ha sacado que recibo hombres en casa, qué más quisiera yo, con lo poco que ligo...Supongo que ve a mis amigos cuando vienen a tomar algo conmigo a casa, y de vez en cuando nos juntamos unos cuantos en la terraza a tomar unas botellas de sidra, pero no solemos armar follón, y además hay gente de los dos sexos.

Jamás he tenido que pasar por semejante situación, y siento hasta vergüenza de ir a pedirle explicaciones. Por supuesto que no soy una santa, pero no tengo comportamientos que no sean los normales de una persona de mi edad. Trabajo, salgo de vez en cuando, he tenido novios, recibo amigos en casa...vamos, conductas aberrantes ¿no creen?. Supongo que será mejor que me dedique a hacer vestiditos de ganchillo para los santos de la parroquia, a los que ella tanto quiere (lleva tantos colgando del cuello que se está quedando encorvada por el peso). Esa es su caridad, va a misa diaria pero difama a al gente alegremente, sin importarle las consecuencias.

Feliz día. Voy a comprarme unas agujas de ganchillo y ponerme a la tarea. Lo monísimo que va a quedar su adorado San Antonio con el vestidito que le voy a hacer (¿tiene que ser marrón? no sé, se lo preguntaré a la "arsénico"). Aunque no creo que le guste mucho que una hetaira teja vestidos para sus santos (da igual, tampoco sé tejer...). Y me repito, cristobenditoquépaís

miércoles, septiembre 07, 2005

Con la Iglesia hemos topado



Después de tantos días sin abrir mi blog estoy un poco despistada. No sé por dónde empezar. Os daré primero noticias del asaltante. Sigue en prisión, y el nuevo juicio, que tenía que haberse celebrado ayer, se pospuso porque la policía no envió el informe de huellas. Así que de nuevo el martes que viene me pasaré la mañana en el Palacio de Justicia, oyendo una y otra vez la frase más repetida esta semana por todos los abogados de Asturias "vaya cojones tienes, chica". Si la oigo una vez más será a mí a quien detengan por agresión. Dejo el tema.

Sigo con mis "historias de la vida cotidiana". Que alguien me diga que las cosas que me suceden son normales, que le pasan a mucha gente todos los días, porque ya me parece que esta vida mía no es muy habitual. He conocido a un chico por Internet (sí, he ligado por Internet, qué queréis, en esta ciudad y a esta edad pocas opciones quedan). Chateamos varias veces, me pareció educado, inteligente, encantador y atractivo. Por fin el viernes nos citamos...ay, ahora viene lo peor. ¿Cómo lo cuento para no ser mala?. Bien, da igual. Empezaré por el tamaño.

Yo fui muy mona, con mis sandalias de tacón. No lo tenía que haber hecho, es bajito, bajito, más que bajito, es casi enanito, incompleto. ¿Soy mala? No sé, pero era como llevar a mi lado un juguete. Sentado estaba estupendo, pero cada vez que nos levantábamos...¡ay Dios mío! es del tamaño de una Nancy. Pero aún hay más. Ha sido fraile durante diez años. Me pareció por la forma de hablar y por los gestos que tenía algo raro, y pregunté, en broma, si había sido cura. ¿Para qué preguntas Karenina? cura no, dominico sí. Esto es el colmo. Surrealismo total.

Por favor, decidme que estas cosas son habituales. Que a la gente le entra a robar mientras duerme un gigante que se lleva sus fotos, que las chicas ligan con enanitos exfrailes, o que las dejan por otras que ni siquiera conocen. Doy mi palabra de honor de que no tengo alucinaciones, todo es real.

¡ Y que esto pase en Oviedo! si llego a vivir en una ciudad grande no sé con quién daría, seguro que con un terrorista islámico, con un asesino a sueldo, me atracaría una banda de bosquimanos, o vete a saber qué...

Voy a poner orden en mi casa, que está peor que Beirut en los malos tiempos (esto ya empieza a ser habitual). Gracias por los comentarios. Y si alguien me dice cómo protegerme de los spam, antes de que me invadan también como me avisa Nepomuk lo agradecería.

Un abrazo. Que tengáis buen día.