Una ausencia demasiado larga
Hola a todos, y gracias por preocuparos por mi ausencia. Ni siquiera he entrado a mirar si había algún comentario en el blog. No tengo perdón. El motivo de no haber aparecido por aquí es...¡el amor!. ¿Recordáis al amigo estupendo de nuestro enanito ex-fraile?, seguro que sí; estamos saliendo juntos y ocupa todo mi tiempo. Entre vivir en una nube (y hay qué ver qué agustito se está en ella), ocuparme de mis cosas e intentar simplificar un poco la suya que es demasiado agitada...se va el día.
Todos los días me digo que debo sentarme y hacer un post, pero acabo agotada la jornada, y me siento incapaz de escribir nada. Esta semana pasada he estado con él en Barcelona y he visitado un par de editoriales con un escritor de allí (que algún lector creyó que era un personaje fruto de mi "rica" imaginación). No sólo fue un viaje delicioso por estar con mi amor si no también por ver a esa persona que se ha convertido en un gran amigo. Y advierto...ya tenemos varios personajes para un libro. Tal vez alguien se sienta reconocido si cae en sus manos. Pero demos tiempo al tiempo, porque todo está un poco en el aire.
Hoy escribiré un texto cortito (o eso espero); después de tantos días es difícil volver al teclado. Sólo quería deciros que me siento feliz; al fin tengo una historia en la que hay lealtad, amor, complicidad, confianza, armonía, necesidad, seguridad, humor y más amor. Quiero que esto dure. Sé que cambiará, que no todo será perfecto (tengo 37 años, supongo que eso lo tengo bien aprendido) pero voy a hacer lo posible porque funcione. Esta vez no es un amor confuso, ni arriesgado, no es complicado ni doloroso (si bien creo que todos los amores, los que lo son de verdad, tienen algo de doloroso).
No quiero que se rompa, que se agote, que se muera, que se venga abajo. Pretendo que dure, que vaya cambiando, que evolucione hacia otra cosa diferente como sucede siempre...pero, Dios mío, que no termine. Me ha devuelto las ganas de vivir, de hacer cosas, de cuidarme, de cuidar de los otros.
Hoy he cumplido y el post es corto. Pero, al igual que he contado mil penas en este blog, os debía contar que me siento feliz. Voy por la calle riéndome sola como una adolescente. En el próximo post os lo describiré.
Feliz día a todos, y gracias de nuevo por interesaros por mi ausencia.
(Nota a pie de página: el chico que entró a robar en casa sigue en prisión y me siento culpable por ello...hasta he intentado quitar la denuncia para que lo soltaran. Soy un poco ridícula; una vez celebrado el juicio y con las pruebas que hay de nada sirvió mi intento. Ojalá lo liberen pronto, dormiría más tranquila, creo que ya ha cumplido suficiente condena para lo que hizo ¿no os parece?)
Todos los días me digo que debo sentarme y hacer un post, pero acabo agotada la jornada, y me siento incapaz de escribir nada. Esta semana pasada he estado con él en Barcelona y he visitado un par de editoriales con un escritor de allí (que algún lector creyó que era un personaje fruto de mi "rica" imaginación). No sólo fue un viaje delicioso por estar con mi amor si no también por ver a esa persona que se ha convertido en un gran amigo. Y advierto...ya tenemos varios personajes para un libro. Tal vez alguien se sienta reconocido si cae en sus manos. Pero demos tiempo al tiempo, porque todo está un poco en el aire.
Hoy escribiré un texto cortito (o eso espero); después de tantos días es difícil volver al teclado. Sólo quería deciros que me siento feliz; al fin tengo una historia en la que hay lealtad, amor, complicidad, confianza, armonía, necesidad, seguridad, humor y más amor. Quiero que esto dure. Sé que cambiará, que no todo será perfecto (tengo 37 años, supongo que eso lo tengo bien aprendido) pero voy a hacer lo posible porque funcione. Esta vez no es un amor confuso, ni arriesgado, no es complicado ni doloroso (si bien creo que todos los amores, los que lo son de verdad, tienen algo de doloroso).
No quiero que se rompa, que se agote, que se muera, que se venga abajo. Pretendo que dure, que vaya cambiando, que evolucione hacia otra cosa diferente como sucede siempre...pero, Dios mío, que no termine. Me ha devuelto las ganas de vivir, de hacer cosas, de cuidarme, de cuidar de los otros.
Hoy he cumplido y el post es corto. Pero, al igual que he contado mil penas en este blog, os debía contar que me siento feliz. Voy por la calle riéndome sola como una adolescente. En el próximo post os lo describiré.
Feliz día a todos, y gracias de nuevo por interesaros por mi ausencia.
(Nota a pie de página: el chico que entró a robar en casa sigue en prisión y me siento culpable por ello...hasta he intentado quitar la denuncia para que lo soltaran. Soy un poco ridícula; una vez celebrado el juicio y con las pruebas que hay de nada sirvió mi intento. Ojalá lo liberen pronto, dormiría más tranquila, creo que ya ha cumplido suficiente condena para lo que hizo ¿no os parece?)

